Carrera por la Vacuna COVID-19

La carrera por la vacuna contra la COVID-19, ¿quién va ganando y cómo nos afecta?

Reino Unido, Rusia, Estados Unidos y China están en la primera fila, echándolo todo por llegar primero a la meta por conseguir una vacuna efectiva para combatir el avance de la pandemia de COVID-19. El pasado 20 de mayo, el primer viceministro de Defensa de Rusia, Ruslan Tsalikov, anunció que “la primera vacuna nacional contra la nueva infección por coronavirus está lista”. Y justamente, dos meses y medio después, el siete de agosto, Rusia anunciaba que su vacuna elaborada por el Centro de Investigación Nacional de Epidemiología y Microbiología  (NITsEM, siglas en ruso) está por recibir la certificación e iniciar a producirla a gran escala en septiembre, y a aplicarla en octubre.

Una noticia esperanzadora que, en realidad, puede implicar demasiado riesgo. En el mundo ansiamos una cura pronta, pero para que realmente funcione una vacuna contra el nuevo coronavirus habrá que esperar, como advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS). Aunque muchos estén diciendo que ya tienen una vacuna, en CHEQUIALO te explicamos qué de todo lo que se ha dicho se apega a la realidad y a los protocolos.

Para comenzar, hay que estar claros de lo siguiente: para que una vacuna pueda comercializarse y aplicarse de manera masiva a las poblaciones se debe haber cumplido antes con las fases que utiliza la ciencia y los organismos reguladores para comprobar y aprobar su efectividad.

El método de Bellingcat: una amplia lista de recursos para la investigación de fuente abierta

Las fases de una vacuna

Antes de todo, lo primero que se hace es explorar. Cada país con la capacidad técnica y científica invierte sus propios recursos para identificar los antígenos que provienen del virus en cuestión y que activan el sistema inmunitario de los humanos para defenderse contra esta sustancia extraña y que provoca los síntomas de COVID-19 que hoy conocemos. Esta etapa puede durar un par de años, pero como estamos en medio de una pandemia, el proceso no tardó más que algunos meses desde que surgieron los primeros casos a finales de 2019.

El siguiente nivel es la llamada fase preclínica. En esta, se realizan pruebas en laboratorio con animales como conejos o ratones. Algunos países con mayores recursos hacen pruebas con monos, pero nunca con humanos. ¿Qué analizan? La reacción del sistema inmunológico del animal ante la presencia de un antígeno.

Algunos países que ya mencionamos al inicio han superado esta etapa y avanzan hacia la siguiente fase, en la que entran en el juego las grandes farmacéuticas, que también comienzan a invertir ante la posibilidad de una comercialización a gran escala de la vacuna, una vez que haya sido aprobada por las autoridades pertinentes.

Las reglas de cada país

Cada país o región tiene sus propias normas y regulaciones. En Estados Unidos, por ejemplo, la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, sus siglas en inglés) es la que se encarga de dar luz verde. También la Organización Mundial de la Salud sigue de cerca los avances de las investigaciones en cada país. Es por eso que frecuentemente hemos visto al su director ejecutivo pronosticando la probabilidad de que la vacuna podrá ser distribuida y aplicada de manera masiva y de manera segura hasta el 2021.

“Hay que ser realistas en cuanto a los tiempos. No importa cuánto intentemos acelerar el proceso, tenemos que estar seguros de que una vacuna es segura y efectiva, y esto toma su propio tiempo… Estamos apurando las cosas todo lo que se puede, pero esto no significa bajo ninguna circunstancia que vamos a tomar atajos en lo referido a la seguridad”. — Michael Ryan, director ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS, en una transmisión en vivo el 22 de julio.

Ese mismo día, pero en Rusia, el primer viceministro de Defensa Ruslan Tsalikov anunciaba “la primera vacuna nacional contra la nueva infección por coronavirus está lista.

Según información publicada en The Moscow Times, luego de haber probado con 38 pacientes voluntarios (sí, solo 38), Rusia planeaba administrar la vacuna experimental en el cuerpo médico y personas que pudieran estar en mayor riesgo de contagio. Aunque no se precisó cuántas personas pudieron haber recibido la vacuna experimental, la viceprimera ministra, Tatiana Gólikova, mencionó a principios de agosto la realización de «ensayos clínicos suplementarios con 1,600 personas».

Laboratorio vacuna
Científicos ensayos con la vacuna para prevenir la COVID-19. Designed by jcomp / Freepik

Ensayos con la vacuna

Los experimentos de vacunas en humanos van de una etapa a otra, aumentando la cantidad de voluntarios participantes a medida que se avanza. Para comenzar, en la Fase 1 suelen hacerse experimentos con entre 20 y 80 personas. Si todo marcha bien y los pacientes son dados de alta, se pasa a experimentar con decenas y hasta algunas centenas. Al llegar a la etapa 3, se experimenta con una muestra considerable, es decir, algunos miles o decenas de miles de personas. Así lo está haciendo la Reino Unido con su vacuna AZD1222, “que ha mostrado los primeros signos de respuesta inmune tras una última fase del estudio sobre más de 1,000 voluntarios en países como Brasil, Sudáfrica, Reino Unido y Estados Unidos. Aquí más detalles.

Además de la diferencia en la cantidad de voluntarios, en cada etapa se va estudiando la respuesta inmunológica de los pacientes; se avanza en un posible programa de vacunación y su aplicación, y al llegar a una cantidad considerable de voluntarios se puede también cuantificar el riesgo de efectos secundarios por miles de personas. A todos esto se le van sumando algunos años de tiempo o -como hemos dicho- algunos meses dadas las circunstancias actuales.

Si nos regimos por esta regla, podríamos decir que en realidad Reino Unido le lleva la delantera a Rusia, ya que hasta julio había probado su vacuna AZD1222 en más de mil personas. Es importante explicar que esta misma vacuna que se está desarrollando en el Laboratorio de la Universidad de Oxford, una vez esté lista sería producida en Rusia, debido a un acuerdo entre su aliada la compañía AstraZeneca y la compañía farmacéutica R-Pharm, que establece que la vacuna de Oxford se producirá en tierras rusas.

Política y salud, ¿qué tienen que ver?

Regresando a este lado del hemisferio, el Instituto Nacional de la Salud de Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés) anunció el 27 de julio que la vacuna ARNm-1273 desarrollada por la empresa de biotecnología Moderna Inc. iniciaría la Fase 3 para ser probada en 30,000 personas adultas.

“Los resultados de las pruebas clínicas en etapa inicial indican que la vacuna en investigación ARNm-1273 es segura e inmunogénica, lo que respalda el inicio de un ensayo clínico de Fase 3. Este ensayo científicamente riguroso, aleatorizado, controlado con placebo está diseñado para determinar si la vacuna puede prevenir COVID-19 y durante cuánto tiempo puede durar dicha protección«, explicó Anthony S. Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y enfermedades infecciosas (NIAID, siglas en inglés).

Estados Unidos intenta tener lista su vacuna para antes de las elecciones del tres de noviembre próximo, y como es de esperarse, ya comenzó la campaña política con un tema de salud mundial.

«Gracias al liderazgo del presidente Trump y al arduo trabajo de los científicos estadounidenses, la vacuna en investigación desarrollada por NIH y Moderna ha alcanzado este ensayo de Fase 3 a un ritmo récord», resaltó el secretario de Salud y Servicios Sociales del Gobierno estadounidense.

Un último aspecto a tomar en cuenta es que, luego de que la vacuna es probada en varios miles de personas y que sus reacciones y efectos han sido identificados, toca exponer a esos voluntarios a un posible contagio con el virus que se trata de combatir. Así, se logra conocer la efectividad de la vacuna en personas en condiciones reales de contagio.

Mechnikov Instituto Latinoamericano de Biotecnología en Nicaragua. // Foto: Tomada de El 19 Digital

Por último, no olvidemos que sea cual sea el país que obtenga los mejores resultados de primero, existe un acuerdo firmado entre las 194 naciones miembros de las Organización de Naciones Unidas, en el que se comprometen a trabajar en conjunto con el único enfoque de salvar vidas. Esto incluye, “la concesión de licencias de patentes para facilitar acceso a ellos”. Es así que países como México o Brasil que tienen menos avance científico respecto a la carrera por las vacunas contra el Covid-19 están apostando a conseguir acuerdos para entrar en el juego y producir vacunas a gran escala en sus territorios.

Nicaragua también está a la caza y la vicepresidenta y vocera, Rosario Murillo anunció recientemente que la Planta Mechnikov «cuenta con el personal calificado y todas las capacidades técnicas instaladas para producir cualquier tipo de vacuna».

Esta Planta Mechnikov fue inaugurada en octubre de 2016 con una inversión de 14 millones de dólares de capital ruso y 7 millones de dólares aportados por Nicaragua, aunque no hay registros públicos de su producción.

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